miércoles, 11 de mayo de 2016

Crítica teatral: "Julio César"

Difícil afrontar un clásico del teatro como “Julio César”, o aproximarse al arte que obliga un personaje tan recreado como el emperador romano. Uno puede caer en el grotesco, en la falsa imitación o en una pobre apariencia solo porque no logró lo que sí sus antecesores lograron. Esta obra que presenta el director Marcelo Silguero, hace que su comparación sea inevitable. Porque se hizo infinidad de veces, tanto en el teatro oficial como en el underground. Y en cuanto a este punto, su triunfo es evidente. Logra olvidar lo anterior para que nos posemos sobre el aquí y ahora.

Su plural elenco es homogéneo. Exacto para las dimensiones del escenario que brinda el Losada, escaso para lo que quiere mostrar, pero suficiente para movilizarnos. Pero nos cambia de foco. Y la luz ya no se posa sobre lo que haga Julio Cesar, sino en sus mandatarios. Casio, Marco Antonio y Bruto copan la parada, incluso por sobre el “popolo” (pueblo) y sobre sus actrices. Un disminuido Julio César al principio nos intranquiliza, después caemos en la cuenta que su versión es novedosa. 

Ambición, poder, muerte y libertad es lo que nos propone en letras rojas su programa. Y quien haya visto alguna vez la versión de William Shakespeare, sabrá que de eso no se salva. Porque una cosa lleva a la otra y la “Ambición”, hace llegar al “Poder” y eso puede generar una “Muerte” que haga en el resto, sentir “Libertad”. Silguero esta ecuación la explota al máximo y cada uno de sus diálogos refleja estos lineamientos. Terminó la guerra de Pompeyo, y Julio César acapara la fuerza. A sus alrededores, Casio, Bruto y Marco Antonio hacen su juego.

Como ya mencionamos, su elenco homogéneo hace que todos se luzcan. Sin embargo en pequeña dosis, Diego Dinkel, que representa a Julio César; da las asistencias perfectas para que el resto se destaque. A toda la brutalidad expuesta por Federico Parrilla, Victor Della Corte, Leopoldo Oubiña y Jesús Gomez, su director y adaptador pone a Leslie Saint Martin y Natalia Sanchez. Y ahí nos tranquiliza. No vaya a ser que nos den ganas a nosotros de saltar de la butaca y ayudar en la rebeldía.

“Julio César” cumple. Actuaciones orgánicas y letras rigurosas. Una obra que demuestra disciplina por parte del elenco, autoridad por parte de su director y arte en su conjunto. Muy recomendada, sobre todo para quienes nunca vieron la versión con anterioridad.


Todos domingos a las 20hs., en el Teatro Losada, Av. Corrientes 1551, C.A.B.A., Argentina. Reservas: 4371-9098. Localidades $150 (Descuentos a estudiantes y jubilados: $100).
 
Por Axel Serrano.


martes, 1 de diciembre de 2015

Crítica teatral: “Te pasa algo”

La obra escrita por Jimena Márquez y dirigida por Belén Garrido tiene la estética de un infantil pero su contenido es atemporal y adulto, incluso adolescente. Su eje son las parejas, su irascibilidad y todos los vestidos que se ponen a lo largo de una relación. El vestido seductor, el compinche, el distante, el reconciliador, el combativo y así. Sus intérpretes, los actores Nadim Ansiporovich, Nadir Ayrad, Federico Bay, Belén Garrido, Miguel Haddad, Antonela Lo Giudice, juegan con el libreto y con el libre movimiento que permite este tipo de obras. No es un clásico de Shakespeare, menos de García Lorca, donde la letra es religión; pero es un clásico moderno, de esas obras flexibles entre la improvisación y el hilo conductor.

El libro de Jimena Márquez es imbatible. Porque es la pura verdad. Ese poroto que germina derecho o torcido entre dos corazones que se aman. Lo bueno es que su directora lo entiende a la perfección y lo muestra de forma eximia.

Si nos permitieran hacer un paralelismo con el cine, en esta obra estaría Woody Allen por lo intrínseco de los pensamientos; Pedro Almodóvar por su colorido y ambigüedad; Taratuto por la presencia de los enredos en la pareja y Ken Kwapis por lo sentimental y trivial de todo.

Muy buenas performances de sus protagonistas Nadir Ayrad, Federico Bay y la propia Belén Garrido; haciendo de sus movimientos, gestos imprescindibles para contar la historia. La iluminación tal vez sea el punto flojo, pero esta cuestión siempre está sujeta a la disponibilidad técnica de la sala. Un vestuario muscariano hace que todo luzca para la foto.

Ambientada en una clásica "barbecue party", esta comedia hace hincapié en el humor de situación, girando en torno a un conflicto trivial: cuando a uno de los personajes asegura que a su pareja le "pasa algo". Percepción que suele progresar incesantemente y que pocas veces está fundada en hechos reales.

Una obra para pasar un lindo rato, para disfrutar de actores jóvenes, desenfadados, expertos en su materia, inexpertos para el mundo cultural.

Se presenta los sábados en La Clac durante 2015, con la certeza o esperanza que regrese el próximo año.  Sin duda, otro paso hacia delante de la directora Belén Garrido, que como nadie, capta el inconformismo humano entre los 20 y 30 años.

Todos los sábados a las 21hs., en el  Teatro La Clac, Av. de Mayo 1156, C.A.B.A. Reservas: 4382-6529. Entradas $120. Estudiantes y jubilados: $100.

Por Axel Serrano.






miércoles, 26 de agosto de 2015

Crítica teatral: “El circo del dolor”

No es lindo lo que se ve sobre el escenario de La Nueva Ratonera. Porque nunca el arte de terror expresa belleza, pero sí calidad. Y lo odiamos. No hay posibilidad de querer ni un poco a Ivan Garrow, la genial y temible creación de Matías Montero, quien además de actuar; escribió y dirige la obra.

“Bienvenidos al circo del dolor” impera el mismo Garrow con su séquito de sádicos detrás mientras maniatan a los festejantes del compromiso de Jonatan y Bárbara. No les importa nada, más que vengar lo que ellos creen que es el amor superficial e hipócrita.

Para destacar el vestuario noventoso de los “buenos”, y la estética cínica de los “malos”. La ambientación y el cambio de espacios, dentro de una escenografía austera pero certera. Algunos errores en la iluminación distraen y actuaciones no del todo terminadas, pero ya es un nivel de detalle exhaustivo. Lo importante es la demencia de esta secta que encuentra el goce en satanismo, la magia negra y el voodoo. Impactante la belleza de su protagonista Rocío Cravero y el desparpajo de Alejandro Simón como Lucas.

Fotografías inolvidables cuando utilizan la luz blanca, el sonido fuerte da a encierro y todo está planteado para darnos miedo e impresión. Logrado estos dos puntos, tal vez estemos ante un nuevo pilar de un nuevo teatro apagado, infeliz y vengativo. Seguramente los próximos pasos de Matías Montero nos confirmen la apreciación.

Hay que verla, asustarte y pasar la experiencia de ver de cerca el fin del amor, el romanticismo y todas esas cosas que hacen estallar las pulsiones del señor Ivan Garrow.

“El circo del dolor” se presenta todos los sábados a las 22:30hs. y durante septiembre los domingos a las 21hs., en el teatro La Nueva Ratonera, J.D. Perón 1422, C.A.B.A., Argentina. Platea $80. Reservas: circodeldolor@hotmail.com

Por Axel Serrano

lunes, 10 de agosto de 2015

Crítica teatral: "El acompañamiento"

Muchos dicen que desde la angustia y la tristeza de no ser, se crea el mejor arte. Y cuánta razón tienen. Porque la obra de Carlos Gorostiza, “El acompañamiento”, está llena de todo eso. Sus cimientos son la falta de libertad, las ilusiones pinchadas y por ello sus protagonistas, Tuco y Sebastián, se vuelven al segundo de conocerlos, amigos. Un poco de locura y desasosiego las gana las personalidades, pero son amistosos, sobre todo cuando desenfundan sus guitarras imaginarias, y cantan tangos.

Sin intenciones de grandilocuencia, pero desde el sentimiento, Sebastián Sánchez pone en escena este clásico de Carlos Gorostiza todos los sábados a las 21 horas en el teatro El Vitral. Sus intérpretes, los inmejorables Hernán Arrichetta y Matías Alarcón, nos llevan a esos tiempos, donde el silencio y el conformismo hacían escuela. Comienza la voz en off de Mario Alarcón, para introducirnos en sus vidas. La obra ya dio inicio.

Con grandes actuaciones, un vestuario simple pero entrador y una escenografía no tan minimalista como podría pensarse, “El acompañamiento” nos llega, sobre todo en su epílogo, cuando más se ponen en juego los sentimientos. Es obligatorio para todo teatrero verla, conocerla y que quede en el registro de las obras vistas. Es teatro puro. Ese que con dos sillas, una mesa y decorado al tono, se cuentan historias inolvidables.

Una vez terminado, uno comienza a pensar cómo eran sus días anteriores y como hubiese continuado todo. Nos llevamos una radiografía de unos minutos. Un paisaje breve pero que sensibiliza. Fue suficiente, a la larga, tenemos una sonrisa más y nos quedamos con una lágrima menos.

"El acompañamiento" se presenta todos los sábados a las 21hs., en el Teatro El Vitral, Rodriguez Peña 344, C.A.B.A., Argentina. Reservas: www.elacompaniamiento.bufosproducciones.com.ar // 15.5963.7908. Costo entrada: $130 (Reservando por web $ 100).


Por Axel Serrano
@Estaenbaires



domingo, 12 de julio de 2015

Crítica teatral: “La Cenicienta”

Dos instancias son decisivas a la hora de enfrentar una obra de teatro. La que nos motiva a ir, y una vez en ella, encontrar algo que nos contenga, del cual podamos sujetarnos para disfrutar el resto. Y en este esta versión de Yael Tesouro, el motor es el clásico en sí de Walt Disney, “La Cenicienta”, cuento escrito por Giambattista Basile y los hermanos Grimm y convertido en film en el año 1950. Ya en la platea, Milagros Andaluz nos hipnotiza. Su belleza y voz pueden todo. Y una vez equilibrados, disfrutamos de todo lo que nos ofrece esta versión simpática de la pobre hermanastra maltratada por su nueva familia.

Se presenta como un musical, pero lo correcto es decir que es una obra de teatro tradicional con canciones cantadas en vivo. Todos los integrantes de la misma tienen su performance, cada uno con una tónica distinta. La malvada Madrastra (Yael Tesouro, es también quien dirige) le pone picardía a su mal genio. Las hermanas, un poco de rabia superficial; los ratones un toque de fábula y el Príncipe y Cenicienta, romance. El beso del final, que poco tiene que ver con el teatro infantil, da realismo al teatro, y la verdad es que lo aplaudimos.

La historia es la de siempre. La niña buena que acosada por su familia, se dedica a limpiar y a obedecer los derrapes de sus tres “jefas”, hasta que el Príncipe tras un calzado perfecto, la rescata. Ahora sería Bulling familiar.

Entre lo muy bueno de toda la puesta en escena y el hilo conductor, su directora acierta en hacer cantar a su protagonista entre tanto y tanto. Su voz y su delicados movimientos, visten todo de dulzura y son en esos momentos donde todo queda pendiente de sus canciones. Y bien a lo Disney, por cada caricia, llega las tosquedad, en este caso de las hermanas macana, excelentes roles de Rocío Yáñez y Natalia Bernasconi.

La música de Pablo Locane, sumado a los arreglos de Nicolás Sorín y la misma Tesouro, hacen ágil la propuesta. La iluminación justa para la puesta y el vestuario contrastando la belleza de Ella –Cenicienta– con la mala onda de la Madrastra.

Una obra vivaz, entretenida, amena y con los ingredientes de los musicales y todo el encanto de Disney.

"La Cenicienta" se presenta sábados a las 15hs, en el teatro El Tinglado, Mario Bravo 948. C.A.B.A.- Argentina. Y en Vacaciones de Invierno todos los días en diferentes horarios (consultar en www.lacenicientaelmusical.blogspot.com.ar).  Reservas: 4863-1188. Espectáculos recomendado para chicos desde 2 a 9 años. Costo entrada: $130. Menores de 2 años no pagan entrada. Más info: www.lacenicientaelmusical.blogspot.com.ar / www.facebook.com/lacenicientaelmusical


Por Axel Serrano




jueves, 2 de julio de 2015

Crítica teatral: “Lácudra, el vampiro”.

No todo lo infantil tiene que ser colorido y aniñado. También se les puede ofrecer teatro bien actuado y con una historia correlativa a la cual prestar atención. Y en todo esto, reside la magia de “Lácruda, el vampiro”. Obra realizada por el grupo “La Pared Invisible”, en la cual cuentan la historia del Conde de Drácula.

Versionada y dirigida por Cristian Vélez, la obra brilla por su intensidad constante. Nunca decae y siempre propone dentro de la misma historia, ingredientes diferentes, como teatro negro, canciones cantadas en vivo, coreografías, chacareras y cumbias. Ellos no paran a lo largo de sus sesenta minutos y la platea infantil no se distrae por un segundo. Un pacto que nunca se rompe.

El diseño de la escenografía representa fielmente lo que puede ser un castillo, con la certeza de utilizar los pasillos de la platea como parte del bosque. Un carro a un costado, es el contrapunto para una obra que va y viene en los espacios. Esto es para destacar de su director.


Con un elenco homogéneo, donde todos se lucen por igual, el vestuario también logra su cometido. Un impecable Lácudra sobresale la escena, quien con sus latiguillos e ironías, también cautiva a los mayores.


Una propuesta diferente y audaz, para estas vacaciones de invierno que se acercan. Muy recomendable.


“Lácudra, el vampiro” se presenta todos los sábados y domingos a las 16hs (En vacaciones de invierno, de martes a domingos 16 hs), en la Sala Carlos Carella, Bartolomé Mitre 970. Teléfonos: 4345-2774. Entradas a $60.


Por Axel Serrano
@estaenbaires