jueves, 21 de junio de 2018

Crítica teatral: "Insania"

Comienza Insania y vemos a su protagonista ahí colgado, haciendo una verdadera y sentida defensa de su situación. Una fotográfica puesta en escena de su director Paul Caballero que acierta en todo, salvo en que nos enteremos en que lo que sucedió, o al menos, lo inspiró a escribir su obra, fue un caso real. Pablo Pieretti en el papel del protagonista es genial. Porque embauca al espectador, lo confunde, lo provoca y a la vez lo angustia.

“Insania” es una obra de teatro que trata el tema de violencia de género, como pocas de su género. Por la poca sutileza y porque muestra las dos partes, la de la víctima y la del victimario. Este último, expone sus argumentos, los cuales en el romanticismo utilizado, hasta enternece. Y esa es la tremenda tela de araña en la que se entra cuando es parte, en no saber distinguir el bien del mal. O en no llegar a divisar el mal en el contexto adverso.

Belén Fernandez Díaz en el rol de ella, la mujer maltratada, lleva todo a la máxima credibilidad. Si no hubiésemos pagado una entrada y nos coláramos en los huecos del IMPA, más de uno se metería a controlar la situación. Incluso como espectador, uno ya pierde los límites. Hay que aclarar que en ningún momento los actores corren riesgos, pero sus caras demuestran el odio y el dolor que se deben vivir en esos momentos de locura.

En “Insania” también hay espacio para la madre que justifica todo, el hermano que subestima la situación, la hermana que toma rápidamente partido, el juez y los abogados. Una nube oscura, que va transitando cada uno de los escenarios donde se desarrolla la obra. El IMPA  en su formato teatro, le da los diferentes espacios para que Paul Caballero realice su puesta.

“Insania” es una obra dura, muy bien contada por sus protagonistas, dirigidos de forma correcta por Paul Caballero, quien en cartel tiene otras dos obras, como "Lúcido" y "Fervor". Pero esto será tema de otra crítica.

Actúan: Belén Fernández Diaz, Pablo Pieretti, Betty Rizzo, Sabrina Ferder, Sebastián Sinnot, Nicolás Pinus y Fran Cantó. Dirige: Paul Caballero. Todos los sábados a las 22hs., en el TEATRO IMPA - La Fabrica Centro Cultural, Querandíes 4290, Capital Federal, Buenos Aires, Argentina. Valor entrada: $300 (Promoción 2 x $400).

Por Axel Serrano.



lunes, 11 de junio de 2018

Crítica teatral: “Chicos feos Vol II”

Once chicos, diez historias y un eje principal, Gabriel Gavila, performer, actor, director y dramaturgo, que está sucumbiendo el off a puro golpe. Cada una de sus obras e incursiones es un punto de efecto. No hay nada porque sí. Si uno de sus boys es musculoso, es porque así lo craneó, si es flaco, por lo mismo; y si es de aspecto normal, en contraposición con sus compañeros, por algo habrá sido. De su otra faceta de improvisador, en su hábitat más normal, Gavila no tiene nada.

Sin vestuarios, ni escenografía más que un telón grafiteado y con una sincronización de teatro circense o de comedia de puertas, la obra toma forma. Si no es suficiente la forma de los chicos, equilibradamente parados en el escenario cuando arranca la función. 

Entrando en la sala, se comienza a respirar la trama de “Chicos feos Vol II”. Su director Gabriel Gavila en rollers recorre el salón principal de La Sodería, mientras saluda a sus conocidos, al público en general y pide por favor que apaguen sus celulares. En la puerta, algunos de sus modelos más simpáticos, se sacan selfies con los espectadores que van ingresando. Las sillas, puestas como teatro tradicional frente al escenario, muestran que aunque todo vaya por los carriles anormales del teatro, la ubicación nuestra será la común.

En esta versión de Chicos, su relato es más doloroso. Poco colorido, más hundido y por debajo del nivel medio de alegría. Entre las onces personalidades, encontramos a un hombre que intentó ponerse de novio con una chica hasta descubrió que era homosexual, un ex actor porno que se vende como el gran amante humano, un chico angustiado por tener a su madre con alzheimer, y entre otros más, a quien remeta todo con chistes, pedacitos de cancpones y demás interrupciones. Al menos le pone una efímera algarabía, a tanta deshidratación.

Habiendo visto “Chicos malos” y “Chicos feos Vol I” (íntimo), entendemos que su autor y director bajó en factor sorpresa. Su confesión en su anterior obra, había sido casi letal, por lo que no quedaba mucho más que decir que tal vez, este volumen II y nada más.

Una obra entretenida que hace reflexionar a sus espectadores en el sentido de la vida, de los problemas y de las esperanzas. Con mucha connotación sexual, como hasta para que un espectador se vaya indignado, con ironías que apuntan a la cabeza de cada uno de nosotros y con cuerpo sobre exigidos, tanto en lo físico como en lo artístico. Se vislumbra mucho ensayo, se nota mucha dedicación y mucho amor por el teatro. Todo esto, menos exagerado o más desapercibido, es “Chicos” en sus cuatro capítulos.

Todos los viernes a las 23hs., en el Espacio Artístico “La Sodería”, Vidal 2549, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina. Reservas: 4543-1728. Costo de entrada: $300. Más info: chicosfeosteatro@gmail.com

Por Axel Serrano